Todo empezó en el patio de mi casa con apenas un año y medio.
Era mi forma favorita de entretenerme, con un balón y la pared, ya lo tenía
todo.
A los tres años, me apunté a un club de mi barrio, el Club
Deportivo Montequinto, donde hasta ahora, que tengo quince años, he aprendido
muchísimo y he hecho amigos que de hecho son los más importantes para mí.
He tenido la gran suerte de que nos hemos mantenido en el mismo equipo y grupo casi todos mis
amigos. Eso es muy importante a la hora de actividades grupales y el juego en
equipo, como es el fútbol.
Hablando de lo que me ha enseñado el fútbol en estos trece
años largos, he aprendido a saber perder y a saber ganar, pero pase lo que
pase, a disfrutar haciendo lo que más me gusta, jugar al fútbol.
Lo que me ha llevado a nunca dejar este sueño, es el trabajo
y esfuerzo diario, el superarme a mí mismo, y el seguir cuando creía que ya no podía
más. Para mí, rendirse no es una opción nunca.
El fútbol no solo me ha enseñado a mejorar en él como
deporte, sino como persona, he aprendido muchos valores muy importantes, como
el respeto al rival, la humildad con el equipo, y el sacrificio por todos y por
este sueño que ojalá se haga realidad.

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